Una flecha sin punta: nuestros pueblos indígenas


¿No es acaso fascinante saber que en pleno siglo XXI hay personas que viven, sin la necesidad de estar en una sociedad de cemento y tecnología?

Me pregunto, ¿serán tan felices como lo intentamos ser nosotros?

Comento estos porque el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas peruano comunicó el 17 de octubre pasado que su guardaparque, Jesús Keme, mientras patrullaba el Parque Nacional del Manu, recibió el impacto de una caña tirada contra él. Se trató de una flecha sin punta, y al parecer sería una señal de alerta que enviaban unas veinte nativos en situación de aislamiento voluntario que podrían pertenecer al sub grupo “Matsiguenka” conocido como “Mashco Piro”. Lo mismo apareció en El Comercio ayer. 

Se trató de una flecha sin punta que no hirió seriamente al señor Kerme. Pareciera, pues, que no se trata de salvajes, sino de peruanos que disciernen. Se podría decir que ellos respetaron el derecho a la salud y a la vida del guardaparque. Claro, también podrían haberse acercado y pedirle al guardaparque que se retire en lugar de agredirlo. Sin embargo, es difícil juzgar su actitud ya que no conocemos su modo de pensar ni su experiencia pasada con personas ajenas a ellos -con los mineros o madereros ilegales, por ejemplo-. Quizás, para estos peruanos que distinguen las diversísimas manifestaciones del verde con nombres distintos -un verde que para nosotros es simplemente más claro o más oscuro- les debe ser difícil distinguir a un guardaparque de un minero ilegal.

A mí, estos avistamientos de poblaciones indígenas me causan fascinación, porque demuestran que en el mundo todavía se puede vivir en pleno contacto con la naturaleza y sin ningún contacto con las computadoras. De hecho, a mí, me encantaría vivir en el campo, pero todavía no lo puedo hacer posible -aunque por mi trabajo tendría que tener internet-.

Estos niños, jóvenes y adultos que viven en plena selva peruana, no pagan la luz que “consumen” porque utilizan la luz solar y lo que el bosque les ofrece para iluminarse en las noches. A diferencia de la civilización, que al inventar la electricidad se apartó del ciclo de la luz natural, estos peruanos aún rigen su vida por el movimiento del sol y por el actuar de la naturaleza.

Quizás, a nosotros, a diferencia de ellos, nos falta cobrar conciencia de que no debemos dejar de lado los ciclos de la naturaleza. El modo de vida de estas personas puede ser una lección para nuestra sociedad de consumo actual en la que lo más importante parece ser cómo se gasta el dinero y no cómo se obtiene.

El tratamiento especial que estas personas merecen ya ha sido incorporado en el Derecho peruano. No nos referimos a la reciente Ley de Consulta, sino a otras tantas normas que les reconoce el derecho de disfrutar de los bienes que le provee la naturaleza en el suelo que habitan. Como se trata de peruanos que no tienen bolsillo en los que poner el dinero -que, por cierto, no utilizan-, el Derecho los distingue de nosotros, los demás peruanos que para comer vamos a comprar la comida y no a cazar ni a recolectar.

Por ejemplo, la Ley Nº 26821 de 1997, la Ley Orgánica para el Aprovechamiento Sostenible de los Recursos Naturales, ha establecido que estos peruanos pueden beneficiarse, gratuitamente y sin exclusividad, de los recursos naturales de libre acceso del entorno adyacente a  sus tierras, para satisfacer sus necesidades de subsistencia y usos rituales, siempre que no existan derechos exclusivos o excluyentes de terceros o reserva del Estado. Más importante, aún, nuestra Constitución dispone que ellos y toda persona tiene derecho a su identidad étnica y cultural, y que el Estado reconoce y protege la pluralidad étnica y cultural de la Nación. 

Me gustaría hacer una reflexión final a manera de pregunta. Este grupo de personas indígenas -las que tiraron la flecha sin punta contra el guardaparque del Parque Nacional del Manu- ¿no forman parte, acaso, del fundamento que hace rica en recursos a la Nación peruana? Yo creo que sí.

Anuncios

Acerca de Lorenzo de la Puente

Abogado dedicado al Derecho Ambiental y Administrativo
Galería | Esta entrada fue publicada en Área Natural Protegida, Población indígena. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Una flecha sin punta: nuestros pueblos indígenas

  1. Magno Collazos Miranda dijo:

    Emotivo e inspirado artículo del autor, pero el Art. 17 de la Ley 26821, acabaría aparentemente con el derecho ancestral de las comunidades nativas y pueblos tribales al beneficio y libre acceso de los recursos naturales de su entorno, cuando establece que el mismo termina cuando el Estado otorga los recursos naturales materia del beneficio,siendo que, además de reconocer una suerte de capiti diminutio máxima, al conferirles beneficios sobre tales recursos sin exclusividad, oponibilidad, y facultad de reivindicación-categorías legales que siendo ajenas a su racionalidad y cosmovisión unitaria y holística de su entorno-; les crea un status jurídico de segundo orden, y se aparta diametralmente de un tratamiento diferenciado y positivo en su calidad de pueblos nativos y tribales de raigambre ancestral, preexistentes al Estado, y sensibles al impacto de la cultura occidental. Habría que preguntarse si el espíritu del artículo, propicia el desplazamiento de estos pueblos de sus territorios y su extinción inevitable, priorizando el otorgamiento de derechos de explotación de dichos recursos naturales con un valor actual o potencial de mercado- según la propia definición de la norma-, que escapa a la lógica de la relación de los pueblos nativos y tribales en relación con su entorno, y acceso a los recursos naturales. En este sentido, concordamos con la reflexión del autor, de considerar a estos grupos de personas indígenas como el fundamento que hace rica en recursos a la Nación peruana, pero no permitamos que la persona humana-personas indígenas- sea un medio para usufructuar nuestras riquezas, desconociendo sus prácticas y conocimientos naturales. Afortunadamente el Convenio 169 de la OIT, Ley de la República, y siendo un tratado de derechos humanos con rango constitucional, nos brinda un escenario auspicioso y garantista para los pueblos indígenas, nativos y tribales, y es el instrumento que no despejará de esta paradoja legal.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s