Mistura, semillas transgénicas y nosotros, los abogados


En las noticias del sábado leía que la presidenta de la Convención Nacional del Agro Peruano (Conveagro), con motivo de Mistura, señalaba que el éxito de la gastronomía peruana está sustentado en la biodiversidad de nuestros productos y advertía que estaría en riesgo con la liberación de las semillas transgénicas en nuestro país. Lucila Quintana añadía que con nuestras innovaciones, costumbres e ideas ancestrales estamos defendiendo nuestra biodiversidad. “Los productores, las regiones y el colectivo social no quisiéramos permitir la liberación de semillas transgénicas que atentaría contra nuestro tesoro que es la gran biodiversidad que el Perú tiene como patrimonio nacional e internacional”, decía. 

A los abogados no nos corresponde decidir si las semillas transgénicas deben o no deben ser prohibidas en el Perú. Como asunto de la ciencia que es, corresponde a los científicos peruanos, con rigidez y objetividad, determinarlo, para que, luego, el Estado -con la participación de los ciudadanos- decida.

A los abogados, en cambio, sí nos corresponde poner a disposición los vehículos legales que el Derecho provee -como instrumento para lograr el bien común- y guiar a quienes deban tomar tal decisión, conforme a los criterios y disposiciones constitucionales y legales sobre la materia.

Algo que podemos decir los abogados, respecto de la prohibición de los cultivo transgénicos en el Perú, es que la decisión que se tome, sea cual fuere, debe ser fundamentada. Y en este caso, el fundamento debe venir de la ciencia, no de especulaciones. Entonces, ¿cuál es la unidad científica gubernamental que debe decidir? ¿Sólo el INIA? ¿O el Ministerio del Ambiente debería también tener su unidad científica? El Estado todavía no tiene una unidad científica ambiental, por lo que las decisiones ambientales del Estado, en muchos, casos carecen del debido sustento.

Otra cosa que podemos decir los abogados, a este respecto, es que el Estado no se debe olvidar del principio precautorio, el cual diferencia al Derecho ambiental del resto de las disciplinas jurídicas tradicionales. Este principio -o criterio para algunos- hace posible que el Derecho ambiental, frente al desarrollo tecnológico actual, sea una rama fundamentalmente preventiva. A partir de él, el Estado puede ir más allá de la certeza científica en algunos casos y sustentar su actuar, precisamente, en la ausencia de ella. Muy interesante, ¿no es cierto? Pues tal es el caso de las semillas transgénicas: no hay certeza científica sobre las consecuencias que puede acarrear el ingreso de ellas al territorio de un país megadiverso como el Perú.

El ingreso de semillas transgénicas al Perú debe ser muy bien estudiado, no es un tema sencillo. Espero que nuestro Ministerio del Ambiente esté a la altura de estas circunstancias y los ciudadanos sepamos exigirle al Estado cumplir con su deber de conservar nuestra naturaleza, sustento de vida en nuestro país.

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Acerca de Lorenzo de la Puente

Abogado dedicado al Derecho Ambiental y Administrativo
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Una respuesta a Mistura, semillas transgénicas y nosotros, los abogados

  1. Gustavo dijo:

    Este interesante tema corresponde no sólo al ámbito “científico”, sino a planeamiento estratégico y a marketing: al posicionamiento que desea lograr el Perú como (marca) país.

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