Lima se ordena un poco, pero no lo hace la ley.


Leía en Semana Económica del 11 de diciembre que “mientras las zonas industriales tradicionales de Lima son acogotadas por proyectos residenciales y comerciales, otras zonas como Chilca, Chancay y Huacho no solamente se perfilan como las primeras que podrían albergar auténticos parques industriales, sino que en algunas de ellas incluso ya existen proyectos en marcha”. Continua el artículo de Rodrigo Salazar señalando que “la ciudad está asfixiando a la industria. Las que se conocen como zonas industriales tradicionales, como las avenidas Argentina, Colonial y Venezuela, y hacia el este Santa Anita y Ate, sienten la presión de la expansión demográfica de la capital, y poco a poco vienen siendo invadidas por proyectos residenciales y comerciales. La compatibilidad entre ambos es difícil -si no imposible-, y las industrias ya evalúan adónde mudarse”.

Parece, pues, que el “boom” inmobiliario residencial y comercial ha estado poniendo un poco de orden en el planeamiento del desarrollo urbano, aquello en lo que los diversos reglamentos de acondicionamiento territorial del Poder Ejecutivo y las ordenanzas de la Municipalidad Metropolitana de Lima no han tenido mucho éxito.

La ocupación racional y sostenible del suelo, así como la armonía entre el ejercicio del derecho de propiedad y el interés publico, son objetivos del acondicionamiento territorial y de las normas peruanas que lo regulan desde hace muchos años.  Sin embargo, falta mucho por hacer en cuanto a urbanismo en Lima.

Muy probablemente la escasez de terrenos en Lima ha llevado a que se ordene un poco el uso del suelo y, en la práctica, se “zonifique” parcialmente Lima.

Lo llamativo de esta “zonificación” es que lo está haciendo el mercado, actor que no tiene el mismo éxito cuando se trata de solucionar otros problemas ambientales más serios, como el cambio climático. 

El Derecho urbanístico está muy desarrollado en los países europeos porque sus territorios no son tan extensos como los de los otros continentes y, por lo tanto, el crecimiento de algunas de sus ciudades ha estado limitado.

A diferencia de muchas ciudades europeas, Lima puede seguir creciendo horizontalmente; sin embargo, a estas alturas de su desarrollo descontrolado, es indispensable aplicar los criterios del nuevo Reglamento de Acondicionamiento Territorial y Desarrollo Urbano que el Ministerio de Vivienda publicó este año.

Acerca de Lorenzo de la Puente

Abogado dedicado al Derecho Ambiental y Administrativo
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